Es curioso, estuve toda la tarde, y la noche con esa sensación de pena, con esas ganas de llorar.
Echando de menos sus cosas buenas, que como ya he dicho si que las tiene, echando de menos la complicidad que si que teníamos y las veces en las que si llegue a sentirme yo misma a su lado, pero sin ser capaz de derramar una lagrima.
Y al final en la soledad de mi sofá, recordé las veces en las que me había cuestionado, las veces en las que me había hecho sentir todos mis defectos y como por culpa de ellos no podía quererme por entero,¡ y entonces si!, entonces sentí la punzada en el corazón, se me encogió el estomago, creo que hasta solté un pequeño grito, y lloré.
Pero no lloraba por él, lloraba por mi, por el daño que me había hecho siempre esa actitud en él, por lo horrible que es sentir que la persona que más debería quererte te diga esas cosas y te haga sentir que no eres capaz de merecer todo su amor.
LLoré por mi, si, porque merezco a alguien que me quiera entera, y él no es ni ha sido nunca esa persona.
jueves, 14 de julio de 2011
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1 comentarios:
Muy bien hecho el llorar por ti, porque por él no debes hacerlo. Y tienes razón que mereces a alguien que te quiera entera, seguro que hay alguien esperando
esperando hacerlo.
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