Estos días de silencio me han servido para hacer balance.
Desde que comencé este blog a principios de Julio, he vivido una montaña rusa.
Durante los primeros meses, los de verano, todo fue un ascenso, con dificultades y alguna pena, pero sentía que ascendía a cada paso, que avanzaba cada día y que crecía.
Desde finales de Septiembre, comencé el descenso, los problemas del trabajo me agobiaron, los conflictos familiares me tocaron demasiado, los desaires de alguien de mi entorno me agotaron, y la aparición de mi ex me desestructuró.
Como consecuencia de todo este descenso un día me paré.
Durante estas últimas semanas la palabra que ha regido mi vida es CONTROL.
He intentado controlar mis decepciones en el trabajo para no hundirme, he controlado mis impulsos para que los conflictos no me afectaran demasiado, he controlado lo que era capaz de sufrir por aquellos que se empeñaban en darme tortazos, y en mi cruzada por querer hacer las cosas bien y evitarme daños he controlado también el puntito de ilusión que había en mi vida.
Pues bien señores, la última semana, por primera vez en mucho tiempo HE PERDIDO EL CONTROL!, me he soltado la rienda y me he dejado llevar, hasta descubrir en mí esa absurda sensación de euforia.
Y me he reconciliado con ella, sin más pretensiones, sin más metas ni caminos, solo alegría y emoción.
He soltado la rienda en algo con principio y con final, pero que me ha llevado a dibujar en mi cara esa sonrisa que no sabes de donde viene ni qué hace ahí.
Y la verdad, me ha sentado muy bien, he vuelto a volar por encima de mi ombligo y me he olvidado de todos los problemas que otrora me abrumaban.
He descubierto que volar por encima de una misma es maravilloso porque cuando vuelves al suelo, aun tienes en tu retina la imagen que has visto desde el cielo.....y una cosa es cierta, desde el cielo ¡todo se ve más pequeño!.
Pero lo más importante es que volar me ha recordado lo genial que es batir las alas.
Y hoy, cuando aterrizo de nuevo en mi suelo y en mi vida, me doy cuenta de que mi locura transitoria me traerá algún duelo, pero la verdad, prefiero el dolor por añorar algo, que el insoportable dolor de tener que controlar lo que sientes a cada paso.
Reinicio
Hace 4 meses
