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viernes, 28 de octubre de 2011

¿Existe la buena suerte?, ¿o todo depende de nosotros?

Siempre se ha dicho que las desgracias nunca vienen solas.
Y al contrario, todos conocemos a gente que parece que le sale todo bien y que han nacido con estrella.

¿Hasta que punto esto es real o todo depende de nuestra actitud?.

Es decir,cuando ya estamos mal  ¿el Universo se empeña en mandarnos cosas desagradables o somos nosotros los que las atraemos con nuestra actitud?

Nunca me he tragado los libros de autoayuda, los que intentan convencernos de que si nos concentramos podemos atraer la buena suerte y que nos toque la loteria, nos asciendan en el trabajo o conozcamos al hombre de nuestra vida.

Pero es cierto que a veces en la vida parece que todos los problemas vienen juntos, y hacen que sintamos el caos.

Mi propia experiencia estos días me lleva a pensar que gran parte de las cosas que nos ocurren están condicionadas por nuestra actitud, incluso las que vienen desde fuera y sobre las que no tenemos control.

Despues del caos, y asumiendo que en mi trabajo hay cosas que no dependen de mi, he cambiado mi actitud y he intentado recuperar la ilusión y las ganas en aquellas cosas que si me conciernen y sobre las que si puedo actuar y ser yo misma, y desde ese momento todo lo demás ha ido mejor.

El otro día tuve un jaleo bastante gordo que en otro momento me hubiera costado muchas lágrimas y quitado horas de sueño, sin embargo, lo deje pasar, asumí que asi va a ser y centré mi trabajo en aquello que si merece la pena y que si que puedo cambiar

Y me di cuenta de que el problema problemon va a seguir ahí, pero mi forma de afrontarlo hizo que pasara de ser un "tengo un problema horrible en el trabajo" a un " ya esta está con sus bobadas", y además me permitió ver que en medio de la situación hubo gente que me apoyo firmemente.

Al final, me vine a casa pensando que había tenido un buen día en el trabajo.

Ante eso retomo mi pregunta, ¿Generé yo mi buena suerte?.

Mi respuesta, sin duda, es si.

martes, 11 de octubre de 2011

Si el trabajo es salud...YO ESTOY ENFERMA

Tengo abandonado el blog.
Últimamente no se que escribir en él.

Podría haber escrito alguna entrada graciosa sobre el fin de semana, que salí con una amiga con la que hacia tiempo que no compartía risas y copas,y lo disfrute mucho, o podría haberos contado que mi particular "auditor externo"  me confirmó que he aprendido mucho en pilates últimamente (jejeje).

Pero no me apetecía, la verdad.

Hoy mi amiga-lectora me decía, "habla sobre lo que sientes", y ese es el problema, que últimamente solo siento un tremendo y absoluto cabreo, ¿Por que?. Por algo por lo que seguro que todos los que me leéis os vais a sentir identificados: TRABAJO.

Desde el ultimo chaparrón, del que ya os hablé, han venido unos cuantos más, y el Lunes toque fondo y mi cabreo y mi impotencia llegaron a mi limite.

No voy a contar pormenores, pero digamos que tengo una especie de puesto, pero no tengo claro como ejercerlo ni cuanta libertad tengo para ello, y me siento atrapada.
Mis compañeros necesitan que atienda sus necesidades y no puedo hacerlo porque no me dan los medios ni la libertad para ello, y al final siento que los estoy defraudando, que no estoy haciendo las cosas bien y que no llego a los sitios a los que me gustaría llegar, y me siento mal por ello.

Si a esto le añadimos mi tendencia a querer ocuparme de todo, a querer que todo el mundo este a gusto, a cargarme con responsabilidades que generalmente no me corresponden, y la sensación que tiene todo el mundo de recurrir a mi para que de soluciones, obtenemos un estupendo cóctel que ha hecho que en las ultimas semanas haya cargado con demasiado peso a mis espaldas.

Esta situación me frustra y me lleva a  sentirme impotente y hace que tenga la sensación de hacer las cosas igual de mal que sentía que se hacían antes, es decir, siento que no doy respuesta a los problemas que yo también veo y que me gustaría poder solucionar.

En fin, estoy segura de que al leerme la mayoría os sentís identificados, los problemas de trabajo son intrínsecos al hecho mismo de trabajar y a todos nos quitan a veces el sueño.

Y en el fondo tengo motivos para sentirme satisfecha, tengo un trabajo, y además trabajo en algo que me gusta y me apasiona, pero estos días no puedo evitar sentirme cabreada, muy cabreada.

Trataré de respirar hondo, de tomar un poco de distancia, y de entender que ya vendrán tiempos mejores.

De momento mañana es fiesta...

jueves, 6 de octubre de 2011

Cosas que nunca te diré

El mismo lugar, dos años después.
La misma reunión, dos años más experta.
Las mismas calles vacías, esta vez recorridas en solitario.

Hace dos años salí de aquel lugar destrozada, es hasta hoy una de mis peores experiencias laborales, como novata pagué el precio de la inexperiencia.
Hoy he salido triunfante, contenta, con la situación plenamente controlada sintiéndome satisfecha de mi misma.

Y no he podido menos de recordar aquella noche, aquel día en el que un abrazo, tu abrazo, me calmó las lágrimas y sin nosotros saberlo marcó el principio de algo a lo que nos ha costado mucho poner punto y final.

Después de ese momento vinieron muchos otros, momentos en los que me recogiste y calmaste, momentos en los que me escuchaste y animaste y momentos en los que fuiste sincero y pusiste peros a mis quejas y me ayudaste a crecer. Hasta uno, en una de nuestras últimas conversaciones en el que me confesaste que me admirabas y que habías aprendido de mi, aun recuerdo aquella conversación y me anima en los momentos bajos.

Como pareja fuiste la peor que he tenido en mi vida (salvo en ya sabemos que), y espero no encontrarme nunca a ninguna como tú, pero como compañero, como compañero fuiste simplemente el mejor.
Es curioso que últimamente casi no me acuerdo de ti como pareja, y sin embargo te recuerdo muchas veces como compañero, supongo que nuestro cerebro es sabio y solo me recuerda lo mejor de lo que fuimos  juntos.

Nunca sabrás que este blog existe y nunca lo leerás, sin embargo hoy aquí, dos años después de aquel desastre con todo lo que la vida me ha enseñado del trabajo y todo lo que el amor y el desamor me han enseñando de mi misma, quería decirte todo esto y darte las gracias por ser, sin duda, el mejor compañero que nunca imaginé tener.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

El día que superé mi escolionofobia

Ando liada.
Lo notareis porque ya no escribo a diario,no contesto de inmediato a todos los comentarios y casi no tengo tiempo para pasarme por vuestros blog y dejaros algún recadito.
Pero es lo que tiene la vuelta al curro, que dejas de tener libres las 24 horas del día...

Tan liada he estado que no me he dado cuenta de la fecha del día que ya termina, 6 de Septiembre, hoy se han cumplido dos meses desde que comencé el camino hacia mi felicidad.

En estos dos meses han pasado muchas cosas, la principal de ellas es que he descubierto que la felicidad que busco no es un fin sino un medio, no camino hacia ella, sino que al caminar la encuentro a cada paso, al doblar una esquina o cruzar una calle.

El Lunes al volver al trabajo me sentí mejor de lo que había estado nunca en él, me sentí libre, feliz, alegre, sin nostalgias ni temores, con unas ganas enormes de trabajar, con muchas ideas e ilusiones renovadas (Si, me gusta mi trabajo, es una de mis múltiples rarezas)

Lo pensé durante un rato (el tiempo que tardé en fumar un cigarro) y me di cuenta de que lo mejor que me podía haber pasado para espantar fantasmas, nostalgias y temores de mi vida, fue que el Viernes durante 3 minutos mi corazón dejara de latir.

Todo psicologo sabe que la mejor forma de superar un miedo es enfrentarse a él, con unas pautas y poco a poco, pero ese es el fin que persiguen en sus terapias, el aracnofóbico tendrá que ver una araña en algún momento, el que tiene fobia a volar acabará comprando un billete de avión, y al que le den miedo los ascensores terminara subiendo al último piso de un rascacielos sin dejarse el corazón por las escaleras. Es lo que se llama terapia de choque.

Durante los días previos a mi vuelta al trabajo, y con ella a los lugares comunes, temía que toda la nostalgia que no he tenido este verano me llegara de golpe me envolviera y no me dejara seguir avanzando.
De hecho así fue, durante los escasos 40 minutos que pasaron desde que llegué al trabajo hasta que apareció él estuve triste y melancólica, con el peso en el corazón de los recuerdos que nos invaden.

Sin embargo, el hecho de que apareciera, de golpe, el hecho de tener que verle cuando no esperar volver a verle nunca, el hecho de tener que mantener el tipo delante de tanta gente y seguir como si nada pasase, fue sin duda una terapia de choque, de excesivo choque, pero terapia al fin y al cabo.

Después de aquello, ¿Como va a dolerme que una silla me recuerde a él si he tenido que recuperarme del dolor de que apareciera de repente en mi día y en mi vida cuando lo imaginaba lejos de ambas?.

No se como explicarlo, pero lo cierto es que desde que le vi, desde que le volví a llorar, me siento mejor, salir adelante también de esto me hace sentirme más fuerte y segura de mi misma.

En definitiva, me hace sentirme aun más lejos de él.

sábado, 3 de septiembre de 2011

A las 9:35 se me ha parado el corazón....

Como sabéis el de ayer era un dia temido por mi, por todos los recuerdos que podían venir a mi mente al volver al trabajo, recuerdos con los que durante dos meses no he convivido.

Desde la noche antes sabia que no era un temor en vano el que sentía, que la melancolía y la nostalgia se iban poco a poco apoderando de mi razón.

Y asi ha sido, nada más llegar al lugar donde trabajo sentí un nudo en el corazon, recorrí pasillos y salas vacías viéndole en cada rincón, recordandole, recordando solo lo bueno, porque últimamente recuerdo más lo bueno que lo malo, (mierda de memoria que nos engaña a su antojo!!).

Una vez más he hecho fuerte el corazón y a las 9:00 esta donde debía estar haciendo lo que debía hacer, con una sonrisa y con buena cara.

Todo parecia marchar bien, hasta que a las 9:35 ha aparecido su cara en mitad de la puerta del lugar en el que me encontraba..............

ERA ÉL. Se me ha parado el corazón.

Por un momento pensé que estaba soñando, que aquello no era real, o que la nostalgia me hacia tener alucinaciones, pero no, allí estaba frente a mi, esperando en la puerta mientras yo me dirigía a saludarle.

Se me heló la sangre y el sentido, ni en un mar infinito de sospechas hubiera imaginado la posibilidad de verle, de verle allí, me sentía como si no estuviese viviendo mi propia vida, como si fuera una actriz de una película en la que de repente alguien iba a gritar el conocido: Corten!, para acabar con esa pesadilla.

A partir de este momento mi día se me antoja confuso y difuso, creo recordar que ni siquiera nos hemos dado nos besos, que he salido al pasillo a saludarle y que el me ha saludado a mi.

Estaba cordial y distante, también distinto.
Me dijo que estaba allí para firmar unos papeles (Dio mio!!!, para que se inventaron los sobres y los sellos???) y que se iba en media hora, yo no me podía marchar de donde estaba para hablar con él tranquilamente (¿de que?), y tampoco podía demorarme mas en aquel pasillo, porque tenia 25 pares de ojos clavados en mi, observando mi cara y mis gestos e intentando escabullirse de mi mirada para poder copiar al vecino. Ajenos al duelo que frente a ellos tenia lugar.

La situación, extraña, dramática, absurda y surrealista, no ha durando mas de 3 minutos.

Hola!!, ¿que haces aquí?
Nada, he venido a firmar unos papeles.
Pero te quedas, ¿Te veo luego?
No, me voy ahora, a las 10.
Ah bueno,¿Y que tal?, ¿Has empezado con tus proyectos?
Si, algo he hecho, pero las cosas no salen exactamente como esperaba.
Vaya lo siento. 
Jo, es que no puedo quedarme aquí fuera más tiempo, tengo que seguir con lo que estoy haciendo. ( 25 pares de ojos sobre mi)
Vale, vale si yo me voy.


No soy capaz de recordar si nos hemos dicho algo más, alguna palabra más vacía y sin mucho sentido.
Ni siquiera recuerdo como nos hemos despedido, si no los hubiera visto mil veces ni siquiera podría deciros de que color tiene los ojos, solo recuerdo que llevaba sus converse rojas, las que yo me empeñe en que se comprara y que antes le hacían daño, también recuerdo que se había cortado el pelo, como a mi me gustaba y que estaba guapo.

Supongo que cualquiera que ve a su ex novio por primera vez desde que dos meses antes fue dejada por teléfono, siente el frió del alma y las ganas de llorar, gritar, fumar... yo también las he sentido pero durante las dos siguientes horas no pude moverme de donde estaba, 25 pares de ojos requerían mi presencia, y lo que me ha sido más difícil de encontrar, mi entereza

Solo deciros que me senté en mi mesa y no fui capaz de levantarme de ella durante las dos horas que tuve que permanecer en lo que para mi esa mañana fue una cárcel, me temblaban tanto las piernas que no pude  mantenerme en pie y me dió miedo caerme al suelo.

El resto del día ha sido el peor desde que aquel 6 de Julio decidí que mi vida tenía que tomar otro camino y que él no estaba incluido en él.

Hasta las 4 estuve en el trabajo, y como estaba ocupada me mantuve bien.

Pero al llegar a casa, no pude ni subir las escaleras, me senté en ellas y lloré como una niña pequeña, lloré, gemi, valvuceé quejas y senti que me faltaba el aire en los pulmones.

Durante el resto de la tarde intenté leer un poco, comer algo, hable con amigas,me llamo Mi colega.....pero todo era inútil, seguí llorando a pleno pulmón, como nunca antes había hecho desde ese 6 de Julio.

Una de las grandes causantes de que el golpe haya sido mas duro ha sido la sorpresa, jamás se me hubiera ocurrido que fuera a estar hoy allí, y eso ha dilapidado mi mundo de paz y tranquilidad, en el que vivia feliz sabiendo que no le iba a volver a ver nunca.
El sabía que me iba a ver, sabia que yo iba a estar alli, de hecho subio esas escaleras solo para saludarme, pero yo....yo fui una ingenua que esa mañana se levantó con temor a la melancolia, sin saber lo que el día tenía preparado para mi.

A lo largo de la tarde pensé escribirle un meil, lo empece a escribir incluso, le decía que había sido un susto verle, que me hubiera gustado preguntarle con calma que tal le iban las cosas, que tal estaba su familia, etc...Pero no lo envié, me di cuenta de que en realidad ese meil no era para contar nada, solo para terminar la conversación absurda que habíamos comenzado esa mañana en aquel pasillo.

Cuando me dejo , le dije que volvería a llamarle para preguntarle por su vida y para ver que tal le iba, el día que hablar con él no supusiera un desequilibrio emocional en mi vida. Ese día aun no ha llegado, y por tanto no tenía ningún sentido enviar ese email.

Recordé que la opción de no saber absolutamente nada de él, ha sido la mejor de mis curas durante los dos últimos meses, y así debe seguir siendo.

Hoy me he levantado, y he sentido que lo de ayer fue un sueño, una pesadilla del pasado, ya no siento nada que me oprima fuerte el pecho, ya no quiero deshacerme en lágrimas por los rincones,

Pero aun, no he podido olvidar que ayer, a las 9,35  se me paró el corazon...


lunes, 29 de agosto de 2011

Dos meses de hedonismo

Nunca me gusto la vuelta al cole, desde pequeña recuerdo con angustia la noche antes de volver al colegio, no era capaz de dormirme y me ponía nerviosa solo de pensarlo. Después me adaptaba en seguida y rapidamente me sentía encantada de ver a las amigas, forrar libros y comprar cuadernos.

Es una de las características que definen mi vida, me asustan los cambios en mi rutina, bueno, unos me asustan y otros me dan una pereza horrible, pero lo cierto es que cuando esos cambios suceden no tardo nada en adaptarme a ellos y los asimilo con rapidez.

Es esa dualidad mia que me caracteriza.

Lo cierto es que esta vuelta al curro me esta costando más, y ahora me doy cuenta de que no es solo por él.

Me encanta mi trabajo, me ha encantado mi trabajo incluso cuando el hecho de ir todos los días a él me suponía un desequilibrio emocional considerable, pese a ello siempre me he sentido motivada e ilusionada.

Sin embargo este verano lo he apartado tanto de mi mente que me cuesta volver a sentir esa ilusión.

He dedicado mi verano únicamente a mi, he sido hedonista hasta la médula, me he mirado el ombligo y he buscado en todo momento satisfacer mi propio ego.

Y no puedo sentirme más orgullosa de ello, creo sin dudar que para alguien con la autoestima tan dañada, y con el concepto de una misma tan distorsionado como el que yo tenía ultimamente la mejor terapia es, sin duda, dejarse querer y mimar por la persona que más debe hacerlo en esta vida, uno mismo.

Y claro para alguien que lleva dos meses concediéndose todos los deseos, haciendo lo que le apetece en cada momento,  y disfrutando de cada dia al máximo, pensar en horarios y madrugones es muy duro.

Por eso temo tanto la vuelta al trabajo, pero mi vida, mi verdadera vida tambien implica mi trabajo, y aunque siempre he sido de las que sienten que trabajan para vivir y no al contrario, también se que el trabajo es algo a lo que dedicamos de media 8 horas al dia, y si no lo hacemos con ilusión e incluso pasión, son 8 horas de nuestra vida que cada dia tiramos a la basura.

Lo del hedoinismo y la dolce vita ha estado bien, pero ahora llega el momento de llevar esa tranquilidad interior que he conseguido a todos los aspectos de mi vida, con la amistad a la que tantas vueltas le he dado últimamente ya lo estoy  logrando y ahora, en mi trabajo, en el que estaré muchas horas del resto de mis días (mas las que pasamos pensando en él aunque no estemos trabajando)  tengo también que recuperar esa ilusión y esas ganas que siempre me han caracterizado, pero aun más renovadas, porque después de este verano toda yo me siento renovada.

Y mientras ese momento llega....a disfrutar de los últimos días que Agosto nos regala.

viernes, 26 de agosto de 2011

Asustada y pequeñita


Me quedan solo 7 días de vacaciones, he tenido dos meses así que no voy a quejarme porque me este dando el bajón de la vuelta al curro.

Sin embargo os confieso que me siento inquieta y estoy comenzando a tener miedo.

Para los que me leéis desde el principio sabéis que mi ex y yo trabajábamos juntos.

Al terminar el curso él dejo el trabajo y se fue a su casa,a su ciudad, y 6 días después, el 6 de Julio, me dejo a mi.
Conclusión, hace casi dos meses que no le veo y que tengo la completa tranquilidad de que no me lo voy a encontrar al doblar una esquina, además la ciudad tampoco esta llena de lugares comunes en nuestra relación, ni amigos comunes ni casi nada en común (¿Que teníamos realmente en común?) situación que ha hecho que haya pasado un verano tranquila, feliz y que si os dais cuenta por mis post me ha permitido ir apartándolo de mi mente.

Situación que, después de haber pasado la ruptura de este invierno cuando estuvimos 5 meses separados pero viviendo el infierno de verle todos los días, a mi me ha parecido perfecta y maravillosa.

El verano ha sido para mi una liberación, una bocanada de aire fresco en el axfisiante mundo del "ni contigo ni sin ti" en el que he vivido casi dos años. Un alivio, un desahogo, un bálsamo para una herida demasiadas veces abierta.

Sin embargo se acerca la vuelta al trabajo, al trabajo en el que él ya no va a estar, y en ella TODO me recuerda a él, desde que comencé ese trabajo siempre ha estado allí y cada lugar, cada rincón, cada situación me lo van a traer a la mente y al corazón.

En mi trabajo he pasado los momentos mas angustiosos de mi vida cuando lo dejamos la anterior vez y luchaba por olvidarle a toda costa teniéndole al lado cada día.

He conducido llorando sin parar, he llorado en baños, pasillos a escondidas y rincones ocultos, he llamado a amigas cuando pensaba que ya no podía más, he disimulado mis ojos llorosos con alergias infinitas y excusas absurdas. (Lo bueno de ser llorona por naturaleza es que todo el mundo te cree).

Pero también le he sonreído, y he visto sus ojos de emoción al encontrar los míos, su cara al no poder negar lo que los dos sentíamos, la emoción mezclada con el dolor de verle cada mañana y la complicidad de compartir secretos y confidencias.

Y es que en ese lugar fue donde comenzó todo, y esta lleno de desgarradores momentos pero también de bonitos recuerdos, recuerdos y sensaciones que aparté de mi mente el 6 de Julio para continuar una vida sin él, pero que ahora amenazan con volver.

Me da miedo pensar que estos meses de  verano hayan sido una tregua y que  ahora cuando vuelva a la rutina sin él cuando me vaya a hundir y desmoronar como lo estuve este invierno. Quizá sea solo nostalgia, quizá sea una de esas situaciones que nos causan temor por lo que creemos que van a traer consigo y después cuando ocurren nos damos cuenta de que no eran para tanto.

Sea como fuere, estoy asustada y me siento pequeñita, más pequeñita de lo que he estado desde hace mucho tiempo.