domingo, 14 de agosto de 2011

El sujetador del infierno

Sigo en un continuo momento de exaltación de la amistad, amistad verdadera. Disfruto mucho los buenos amigos que tengo y me siento muy feliz por compartir mi vida con ellos, pero con el paso de los años la mayoría ha abandonado nuestra capital de provincias para construir su futuro lejos de aquí.

Por eso en vacaciones me encanta disfrutar de "mi gente", y si el Jueves me fui a pasar el día al pueblo de una AMIGA, el Viernes por la noche salí con otra AMIGA, era una noche de chicas en las que compartimos muchas confesiones, risas y alguna copa de más.

Noche a la que, a medida que pasaba el tiempo, se fue uniendo algún buen amigo más.

Para una noche así, me puse un vestido "algo" especial, con la espalda al aire y que exigía uno de esos sujetadores que se pegan al pecho y no tienen espalda ni tirantes (si habeis leido bien, se pegan al pecho, como los cromos en un album, con adhesivo!), algo exactamente igual de practico que de antiestetico. También me puse una de esas braguitas que no marcan nada, que son de un color horrible.El conjunto era, sin duda, lo más anti erótico que tenía en el armario.
A mi me daba todo igual, era una noche de chicas, mi vestido me quedaba genial, no tenia la mas mínima intención de conocer a nadie ( y de conocerlo tampoco me iba a ver desnuda así por las buenas) y mi colega estaba fuera de la ciudad.

O eso pensaba él, porque al final cambio de idea y se quedó, os juro que fue verle y yo solo podía pensar en mi sujetador infernal y mis braguitas de color extraño, era horrible, alli con el tonteo, aguantando las coñas de mis amigos, de los suyos, y yo solo pensaba en lo que llevaba debajo del vestido, y lo que era peor...en como despegarmelo quitarmelo si llegaba la ocasión.
A medida que avanzaba la noche era evidente que la ocasión iba a llegar.
Por un instante se me paso por la cabeza irnos mi sujetador del infierno y yo solos a mi casa, pero claro solo fue por un instante.

Al final todo salió bien, y pude deshacerme de mis útiles amigos sin hacer el mayor ridículo de mi historia.

Pero no pude evitar recordar una escena de El diario de Bridget Jones en el que ella duda entre ponerse unas braga-faja que hacían que un vestido le sentase bien o unas monisimas y minusculas braguitas con las que se sentiría mucho más cómoda si en algún momento su vestido desapareciera.
Recuerdo que a mis 21 años cuando vi la peli, la escena me pareció cómica, pero nada más, me sentí alejadísima de semejante realidad.

Quien me iba a decir entonces, que terminaría casi protagonizándola 10 años después.

Con el tiempo y los años descubres que la vida da muchas vueltas y a veces no te lleva al sitio que habías imaginado para ti, lo importante es seguir caminando, intentar ser fiel a ti misma y no dejar que tanta vuelta te mareé!

1 comentarios:

De Madrid de toda la vida dijo...

ME HE REIDO MUCHO CON TU POST!! UN SALUDO

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